
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




En una inusual y audaz demostración de protesta, el senador demócrata por Nueva Jersey, Cory Booker, ha llevado la oratoria a un nuevo límite en el Congreso de los Estados Unidos, al hablar durante más de 20 horas en oposición a las políticas del presidente Donald Trump y su aliado Elon Musk. La hazaña, que comenzó el lunes a las 19:00 horas y se extendió hasta el mediodía del martes, fue una jugada estratégica para interrumpir el funcionamiento habitual del Senado y llamar la atención sobre lo que él considera una grave crisis en el país. Booker inició su discurso con un claro propósito: “Me presento con la intención de interrumpir la actividad normal del Senado mientras sea físicamente capaz”. Con esta declaración, el senador estableció el tono para una sesión maratónica destinada a destacar las historias de aquellos estadounidenses que, según él, se han visto perjudicados por la administración Trump. En cada palabra, Booker enfatizaba la urgencia de las amenazas que enfrenta la democracia estadounidense, instando a sus colegas y al público a tomar acción. La técnica del filibusterismo, reconocida en el reglamento del Congreso, permite a los senadores prolongar sus discursos para bloquear la legislación. Sin embargo, este caso era único, ya que no había votaciones programadas en la agenda del día. A lo largo de su intervención, el senador recibió preguntas de varios colegas, incluyendo al líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, y a la senadora Elizabeth Warren, lo que le permitió tomar pequeños descansos sin perder su turno de palabra. Durante su extenso discurso, Booker no solo se adhirió a la política, sino que también humanizó su mensaje al compartir testimonios conmovedores. Dedicó más de 30 minutos a leer el relato de una canadiense que había sido detenida por el servicio de inmigración de EE.UU., así como la carta de un ex empleado de USAID que había sido despedido. Estos relatos personales reforzaron su argumento de que las políticas de la administración actual están afectando negativamente a la vida de muchos estadounidenses. Además de los testimonios, Booker incluyó citas de políticos estadounidenses fallecidos, infundiendo su discurso con un sentido de historia y continuidad. También tuvo momentos de ligereza, recordando anécdotas que escuchaba en los restaurantes de su estado, lo que le permitió conectar con su audiencia de una forma más informal y accesible. Este esfuerzo no solo busca llamar la atención sobre la situación actual del país, sino también servir como un recordatorio de la importancia de la acción política. “Las amenazas que se ciernen sobre el pueblo y la democracia son graves y urgentes”, subrayó Booker, instando a todos a hacer más para combatirlas. Su discurso resuena en un momento en que el debate sobre la política migratoria, los derechos civiles y la justicia social está más presente que nunca en el discurso público. A pesar de las críticas y la controversia que sus acciones podrían suscitar, la intervención de Booker también refleja una tendencia más amplia en la política estadounidense, donde los senadores están cada vez más dispuestos a utilizar tácticas inusuales para llamar la atención sobre temas que consideran cruciales. Su discurso se une a otros momentos históricos de filibusterismo, como el del exsenador Strom Thurmond, quien en 1957 habló durante 24 horas y 18 minutos en un intento por frenar la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, y el caso del senador Ted Cruz, quien en 2013 prologó su discurso para intentar bloquear la reforma sanitaria de Obama. La duración del discurso de Booker ha generado un debate sobre la efectividad de estas tácticas en el actual panorama político. Algunos ven el filibusterismo como una herramienta necesaria para la resistencia, mientras que otros lo critican por interrumpir el proceso legislativo. Sin embargo, en un momento de polarización política extrema, estas acciones también pueden ser vistas como una forma de dar voz a quienes se sienten ignorados por el sistema. A medida que los ecos de su discurso resuenan en los pasillos del Congreso y más allá, Booker espera que su maratónica intervención inspire a otros a tomar una postura activa en defensa de las normas democráticas y los derechos civiles. En el contexto actual, su mensaje parece más relevante que nunca, recordando que, a veces, la resistencia más efectiva puede encontrarse en las palabras y en la voluntad de ser escuchado, sin importar cuánto tiempo lleve hacerlo.
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