
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La renuncia de José Mantilla Castillo, quien hasta hace poco se desempeñaba como presidente del directorio de Perupetro, ha desatado una ola de preocupación en el ámbito económico y político del país. ComexPerú, una de las principales instituciones que representa los intereses del sector empresarial, no ha tardado en emitir un comunicado en el que califica esta renuncia como una clara manifestación de injerencia política por parte del Gobierno. Esta situación plantea interrogantes sobre la estabilidad institucional y la seguridad jurídica que son fundamentales para el desarrollo del sector energético en Perú. Según fuentes cercanas, la decisión de solicitar la dimisión de Mantilla provino directamente del ministro de Energía y Minas, Jorge Montero. Este hecho ha sido interpretado como un intento del gobierno de influir en las decisiones que deberían ser exclusivamente técnicas y basadas en criterios de eficiencia y rentabilidad. ComexPerú argumenta que la renuncia de Mantilla, tras apenas seis meses en el cargo, es un indicador preocupante de cómo se están manejando las políticas en el sector energético. La institución empresarial critica la aparente intención del Gobierno de deshacer decisiones ya adoptadas por Perupetro, especialmente en lo que respecta a la adjudicación de lotes de petróleo a consorcios privados. ComexPerú subraya que estas decisiones fueron tomadas en un marco de transparencia y legalidad, y que alterarlas podría tener consecuencias nefastas no solo para la inversión en el sector energético, sino también para la economía en general. Uno de los puntos más críticos del comunicado es la advertencia sobre los intentos del Gobierno de favorecer a Petroperú, una empresa que enfrenta serios problemas de gestión y que, según ComexPerú, no debería ser beneficiada a expensas de decisiones que fueron fundamentadas técnicamente. La renuncia de Mantilla podría abrir la puerta a una serie de cambios que, en lugar de contribuir al desarrollo del sector, podrían llevar a una mayor ineficiencia y desorden en la gestión de recursos públicos. ComexPerú también destacó que la negativa de Perupetro a permitir que Petroperú cambie de socio en el lote 192 sin presentar garantías adecuadas fue una decisión responsable. Este acto de cautela se alinea con la necesidad de proteger los intereses del Estado y, por ende, de todos los peruanos. La institución recalca que, al solicitar la renuncia de Mantilla, el Gobierno está enviando un mensaje de que no se valoran las decisiones basadas en criterios técnicos, lo cual podría tener un efecto disuasorio sobre futuras inversiones en el país. El comunicado de ComexPerú va más allá, exigiendo que se respete la autonomía de Perupetro y se garantice la seguridad jurídica. La preocupación es que la injerencia política no solo espanta a la inversión privada, sino que también frena el desarrollo económico del país. En un contexto donde el Perú requiere urgentemente de inversiones para generar empleo y crecimiento, esta situación se presenta como un grave obstáculo. Asimismo, la institución no escatima en criticar la gestión de Petroperú, instando a una revisión profunda de su administración. La percepción de que la empresa ha fracasado en su gestión agrava aún más el escenario, y ComexPerú demanda que se tomen medidas concretas para abordar esta situación. La falta de confianza en Petroperú, sumada a la posible manipulación de decisiones técnicas, pone en jaque el futuro del sector energético. En última instancia, la pregunta que plantea ComexPerú es fundamental: ¿qué intereses se están persiguiendo con estas decisiones que perjudican a los sectores más vulnerables de la población? Esta interrogante no solo refleja la preocupación del sector empresarial, sino que también invita a la sociedad a cuestionar las prioridades del Gobierno y su impacto en la vida cotidiana de los ciudadanos. La renuncia de Mantilla es un síntoma de un problema mucho más profundo que la simple salida de un funcionario. Si el Perú desea avanzar en su desarrollo y atraer inversiones, es imperativo que se revalorice la autonomía de sus instituciones y se respeten los procesos técnicos que garantizan una gestión eficiente y transparente. Solo así se podrá construir un futuro donde el crecimiento económico beneficie a todos, especialmente a los más necesitados.
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