Gran desfile militar en Pekín: Kim Jong-un y Putin se unen a Xi Jinping

Gran desfile militar en Pekín: Kim Jong-un y Putin se unen a Xi Jinping

El norcoreano participará en Pekín a su primera cumbre internacional masiva

Juan Brignardello, asesor de seguros

Juan Brignardello Vela

Juan Brignardello, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.

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Política 29.08.2025

La próxima semana, el escenario internacional se centrará en Pekín, donde se llevará a cabo un gran desfile militar en conmemoración del 80 aniversario de la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Este evento no solo marca un hito histórico, sino que también servirá como un punto de encuentro entre dos de los líderes más enigmáticos del mundo: Kim Jong-un y Vladímir Putin, quienes se unirán al presidente chino, Xi Jinping. La presencia de Kim en este desfile es especialmente notable, dado que las salidas del líder norcoreano son escasas y suelen estar limitadas a encuentros bilaterales.


El Ministerio de Exteriores chino ha confirmado la participación de Kim, subrayando la "amistad tradicional" entre Corea del Norte y China y su compromiso de colaborar en pro de la "paz y estabilidad regional". Este desfile representa la primera visita de Kim a Pekín en más de cinco años, un tiempo en el que la relación entre ambos países ha pasado por altibajos. En el pasado, Kim había optado por enviar a altos funcionarios a eventos similares, lo que da cuenta del cambio de dinámicas en sus relaciones bilaterales.


Históricamente, la relación sino-norcoreana ha experimentado tensiones, especialmente tras la llegada de Kim al poder. Durante los primeros años de su mandato, Xi Jinping no le concedió audiencia, lo que llevó a Kim a expresarse a través de lanzamientos de misiles cada vez que Pekín organizaba cumbres internacionales. Este comportamiento, aunque desafiante, subrayó la complejidad de la alianza forjada durante la Guerra de Corea, que parecía desvanecerse en un entorno de hostilidades y desconfianza.


Sin embargo, la situación comenzó a cambiar con las negociaciones por la desnuclearización en la península coreana, donde China tuvo un papel significativo. Kim empezaba a buscar apoyo en Pekín para reforzar su posición ante Washington, mientras que Xi no quería quedar al margen de un proceso que podría definir el futuro de la región. En este contexto, las visitas de Kim a China se multiplicaron, demostrando un interés renovado en fortalecer los lazos entre ambos países.


El actual entorno geopolítico también ofrece una nueva perspectiva sobre la inusual visita de Kim. Recientemente, el expresidente estadounidense Donald Trump manifestó su interés en retomar diálogos con el líder norcoreano, lo que podría estar impulsando a Kim a buscar el respaldo de China y Rusia como un medio para mostrar que tiene opciones en la mesa de negociación. La estrategia de Kim parece ser una jugada calculada, en la que aliarse con potencias como Pekín y Moscú podría proporcionar un mayor margen de maniobra frente a Occidente.


Corea del Norte ha demostrado a lo largo de los años una notable habilidad para equilibrar sus relaciones con China y Rusia, eligiendo a menudo al que mejor puede satisfacer sus necesidades en un momento determinado. Sin embargo, a largo plazo, el fortalecimiento de la relación con Rusia podría ser más problemático, dado que la economía rusa atraviesa dificultades significativas, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. Esta realidad plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la cooperación entre ambos países.


Por otro lado, la participación de figuras occidentales en el desfile ha sido notablemente limitada. En comparación con el desfile anterior, donde países como Francia y el Reino Unido estuvieron representados, esta vez solo se esperan la presencia del presidente serbio Aleksandar Vucic y el primer ministro eslovaco Robert Fico. La disminución de la presencia occidental se debe, en gran parte, a la actual reticencia hacia Putin y sus políticas, lo que también refleja una tendencia más amplia de reconfiguración de alianzas en el escenario global.


Mientras tanto, las tensiones entre China y Japón resuenan en el horizonte. Japón ha expresado sus preocupaciones sobre el carácter "antijaponés" del evento y ha instado a varios países a ausentarse, lo que ha provocado una respuesta de Pekín, que exige a Tokio un reconocimiento sincero de las atrocidades cometidas durante su imperialismo. Este trasfondo añade una capa más de complejidad en las relaciones regionales, donde la historia aún pesa en las decisiones políticas actuales.


En resumen, el desfile del Día de la Victoria no solo será un espectáculo militar, sino que se convertirá en un microcosmos de las tensiones geopolíticas actuales y las estrategias de poder en la región. La presencia de Kim Jong-un y Vladímir Putin junto a Xi Jinping podría ser el inicio de una nueva era de alianzas, mientras que Occidente observa con cautela, temiendo las implicaciones de este renovado acercamiento entre estas naciones. La atención del mundo estará centrada en Pekín, donde el desfile será tanto un recordatorio del pasado como un indicativo de los posibles cambios en el futuro del equilibrio de poder en Asia.

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