
Juan Brignardello Vela
Juan Brignardello, asesor de seguros, se especializa en brindar asesoramiento y gestión comercial en el ámbito de seguros y reclamaciones por siniestros para destacadas empresas en el mercado peruano e internacional.




La política arancelaria del presidente Donald Trump, ahora de regreso en la Casa Blanca, ha comenzado a generar una ola de incertidumbre en la economía global, y España no es la excepción. Si bien la posibilidad de nuevos aranceles afecta a diversos sectores, uno de los más vulnerables es la industria del aceite de oliva en Jaén. Este producto no solo es un símbolo de la gastronomía española, sino que también representa un pilar fundamental para la economía agroalimentaria del país. Según los expertos, la posibilidad de que Trump aplique aranceles en Europa se debe a su percepción de que Estados Unidos financia a sus aliados sin recibir beneficios equivalentes a cambio. Esto ha llevado a una dinámica de presión sobre los países europeos, quienes ahora buscan alternativas para evitar una escalada de tensiones con Washington. Sin embargo, esta situación coloca a la industria del aceite de oliva en una posición precaria, ya que es el principal producto agroalimentario que España exporta hacia Estados Unidos. Los profesionales del sector ya han comenzado a evaluar diferentes escenarios, a la espera de conocer si el aceite de oliva será incluido en la lista de productos afectados por los aranceles. Aunque una imposición generalizada de un arancel del 25% sobre las importaciones de aceite de oliva podría no ser la peor noticia, ya que afectaría a todos los productores, la situación se tornaría mucho más complicada si Trump decidiera distinguir por origen. Esto significaría que solo el aceite de oliva proveniente de la Unión Europea enfrentaría aranceles, lo que tendría consecuencias devastadoras para la industria de Jaén. En este contexto, países competidores como Túnez, Marruecos, Turquía y otros productores de aceite de oliva se verían beneficiados, lo que podría llevar a una reducción significativa de las exportaciones españolas. La industria del aceite de oliva de Jaén, que ya atraviesa dificultades por el cambio climático y la sequía, podría enfrentarse a un nuevo golpe que afectaría no solo a los productores, sino también a las comunidades rurales que dependen de este cultivo. Un escenario aún más alarmante sería la imposición de aranceles solo a España, justificados por una supuesta “insuficiente aportación económica” del país a la OTAN, como argumenta Trump. Esto podría generar una crisis en el sector, obligando a los productores a buscar alternativas para mitigar el impacto económico. Sin embargo, la realidad es que la capacidad de redirigir el volumen de aceite de oliva hacia otros mercados es limitada, ya que los consumidores en países emergentes, como China, han demostrado ser altamente sensibles a los precios. La experiencia reciente con el mercado chino es un claro ejemplo de esta vulnerabilidad. Las importaciones de aceite de oliva a ese país se desplomaron un 50% debido al aumento de precios, lo que pone de manifiesto cómo un incremento en los costos puede afectar la demanda. Los productores españoles temen que una situación similar pueda ocurrir en Estados Unidos si se aplican aranceles, lo que afectaría no solo a sus márgenes de beneficio, sino a la estabilidad y viabilidad de sus negocios. En medio de esta incertidumbre, el sector del aceite de oliva en Jaén sigue buscando soluciones y estrategias que les permitan navegar este panorama adverso. Algunos productores están considerando diversificar sus mercados y buscar nuevos consumidores, aunque esto demanda tiempo y recursos que muchos ya no tienen a su disposición. El temor ante un futuro incierto se siente en cada rincón de la región, donde el aceite de oliva representa no solo un producto, sino una tradición y un modo de vida. La situación actual resalta la necesidad de que los gobiernos europeos y españoles actúen con rapidez para proteger a sus sectores estratégicos. Los encuentros diplomáticos para abordar la política arancelaria de Trump podrían ser clave para evitar la distorsión del mercado y proteger a la industria del aceite de oliva. Sin embargo, el tiempo corre y cada día que pasa sin claridad en la política comercial aumenta la presión sobre un sector que ha sido la columna vertebral de la economía española durante décadas. En conclusión, la industria del aceite de oliva en Jaén se encuentra en una encrucijada, donde las decisiones políticas en Washington podrían tener un impacto trascendental. Los productores están a la espera, pero la incertidumbre en torno a los aranceles amenaza no solo sus negocios, sino el legado cultural y económico de una región que ha hecho del aceite de oliva uno de sus principales orgullos. A medida que avanza la situación, la esperanza radica en que la diplomacia pueda prevalecer sobre las tensiones comerciales y que la industria pueda continuar floreciendo en el futuro.
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